A los afortunados que estéis ahora tumbados en alguna playita, paradisiaca o no, mientras escucháis el placentero ir y venir de las olas, ¿qué os parece dejar volar la imaginación y empezar a esbozar lo que será vuestro microrrelato? Y a los que no tengáis tal suerte, digo la de reposar sobre la arena, y aún así os apetezca desconectar del trabajo o de la falta de éste, os recuerdo la frase de inicio para que empecéis a crear:
"La fila de brazos derechos giró en arco hacia atrás"
¡Buena suerte!
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