sábado, 30 de mayo de 2015

Dos relatos cortos

Últimamente, por causas ajenas a mi voluntad, no dispongo de mucho tiempo para leer. Es triste, muy triste, pero, al menos, es temporal. Así pues, araño unos minutos de la mañana mientras desayuno y alguno menos por la noche porque apenas me meto en la cama, los ojos se me cierran. Aún así, me embarqué en la relectura del Decamerón de Bocaccio y, además, llegaron a mis manos dos relatos cortos de dos distintos autores. De estos os quería hablar. Uno es de Frank Kafka, El silencio de las sirenas. Una breve narración, un texto que podría considerarse menor, quizá una simple anotación pero dotado de una gran belleza y de una profunda melancolía. Lo que llama la atención de la narración de Kakfa es la versión tan personal de esta escena literaria. En la obra de Kakfa, Ulises intentará demostrar que es capaz de no sucumbir al canto de las sirenas y éstas, conociendo su intención, le regalan el silencio. No hablamos aquí, por tanto, del canto como seducción, sino del silencio utilizado contra el orgullo de Ulyses. Aparecerán ante sus ojos pero sin regalarle su melodía.




El otro relato del que quería hablar es La caída de la casa Usher, de Edgar Allan Poe. en este caso, este cuento de terror es uno de los más conocidos del autor. Y uno de mis favoritos, por cierto. En mi caso, el texto me produce un gran desasosiego, una mezcla de tristeza y de terror. Bueno, es cierto que Poe domina a la perfección la fórmula para crear este tipo de sentimientos con muchas de sus obras. Pero, aunque he intentado analizarlo, no podría asegurar porque es uno de mis preferidos. El relato es melancólico y sombrío en su mayor parte, y el terror se va infiltrando poco a poco hasta llegar a la conocídisima escena final. Un verdader climax aterrador.




Lately, and due to reasons beyond my control, I hardly have time to read. It's sad, very sad, but, at least, is temporary. Even though, I devote some minutes to literature at breakfast time, and some more at night, but I'm usually so exhausted that when I go into bed my eyes automatically close down. However, I didn't give up and started Decameron by Bocaccio, and another two short tales came to my hands. About those I want to talk. One is by Kafka, The Silence of the Sirens, a short narration, a "minor" texty which might be a simple annotation, but of great beauty and melancholy. It's, in fact, a personal version of Kafka of the famous literary chapter. Here, Ulyses tries to demonstrate his capacity to not succumb to the sirens' song. The sirens, knowing his intentions, give him just silence. We are not talking, then, about the song as a way of seduction, but about the silence used against Ulyses' arrogance. They will appear before him but without given him their melody.


The other tale I want to talk about is The Fall of the House of Usher, by Edgard Allan Poe, one of his most well known tales. And, one of my favourites. This text makes me anxious, and my feelings vary from sadness to horro. Well, it's true that Poe is a genious creating this kind of feeling. To be honest, I can't explain why The Fall of the House of Usher is one of my favourites. The text is melancholic and sad most of the time and terror pacefully comes until the very well-known final. A perfect terryfing climax.