jueves, 3 de octubre de 2013

LAS CIUDADES INVISIBLES/INVISIBLE CITIES

En Cloe, gran ciudad, las personas que pasan por las calles no se conocen. Al verse imaginan mil cosas una de la otra, los encuentros que podrían ocurrir entre ellas, las conversaciones, las sorpresas, las caricias, los mordiscos. Pero nadie saluda a nadie, las miradas se cruzan un segundo y después huyen, buscan otras miradas, no se detienen.
Las ciudades invisibles, de Italo Calvino

Cuando hemos llegado a lo que somos ahora mismo, echando un vistazo global, y dedicando algo de tiempo a pensar sobre nuestro entorno, podemos fácilmente darnos cuenta de que, además de nosotros, existen nuestros lugares.
No somos nada sin ellos, ni ellos sin nosotros. Podemos renegar del lugar en que vivimos, amarlo, mudarnos, ser fieles o infieles a esas piedras que pisamos cada día. Da lo mismo ser nómada que sedentario porque la tierra que nos acoja en cada instante formará un todo con nuestro pasar o nuestro estar. En general, no abrimos los ojos a esa telaraña prácticamente invisible que se va tejiendo en nuestras ciudades, que va moldeando nuestra personalidad y la suya. Italo Calvino, en esta obra maestra de la literatura italiana, aparta ese velo para mostrar las entrañas de las ciudades. De la mano de un Marco Polo narrador, que, como en las Mil y una noches, va relatando fragmentos de sus viaje ante el Gran Khan, emperador de los tártaros, Calvino nos transporta a ciudades mágicas, imposibles, pero, en el fondo, demasiado parecidas a las nuestras. A mi entender, Calvino en esta obra, hace un análisis de la ciudad moderna, de la ciudad feliz que puede existir tras la que se muestra, mucho más desgraciada; de la crisis urbana, del sentido que tenían y tienen las ciudades en nuestro mundo, en nuestra vida; de la amenaza de la megalópolis, egoísta e inhumana, aunque, bien es verdad, no creo que sea un libro apocalíptico en ningún sentido. Narrado de esa bella manera en que Italo Calvino acostumbra, es un verdadero disfrute perderse entre sus "calles".


In Chloe, a great city, the people who move through the streets are all strangers. At each encounter, they imagien a thousand things about one another; meetings which could take place between them, conversations, surprises, caresses, bites. But no one greets anyone; eyes lock for a second, then dart away, seeking other eyes, never stopping.

Invisible Cities, by Italo Calvino


Nowadays, if we take a global look and devote some time to think about our environment, we can easily realise that, apart from us, there are our places. We are nothing without them and they are nothing without us. We can repudiate the places where we live in, love them, move somewhere else, be faithful or unfaitful to the streets we daily see. Regardless being nomad or sedentary, the place we spend each instant of our lives, is part of us. We are not used to open our eyes to the practically invisible net of our cities, the one that mould our characters and its own. Italo Calvino, in this workmaster of the italian literature, takes this veil away to show us the bowels of the cities. Marco Polo will become our guide. He tells Kublai Khan, the emperor of Tartars, the story of cities he has supposedly visited. They are magic impossible places but they also remind us of our own cities. From my point of view, Calvino analyses in this novel the modern city, the happy city always hidden behind another one, more unfortunate; about the urban crisis, the megalopolis, selfish and inhuman, that threatens us. Beautifully written, as  Calvino always does, is a great joy to stroll around its "streets".




Las ciudades invisibles se presentan como una serie de relatos de viaje que Marco Polo hace a Kublai Kan, emperador de los tártaros... A este emperador melancólico que ha comprendido que su ilimitado poder poco cuenta en un mundo que marcha hacia la ruina, un viajero imaginario le habla de ciudades imposibles, por ejemplo u na ciudad microscópica que va ensanchándose y termina formada por muchas ciudades concéntricas en expansión, una ciudad telaraña suspendida sobre un abismo, o una ciudad bidimensional como Moriana...







Imaginary conversations between Marco Polo and his host, the Chinese ruler Kublai Khan, conjure up cities of magical times. “Of all tasks, describing the contents of a book is the most difficult and in the case of a marvelous invention like Invisible Cities, perfectly irrelevant” (Gore Vidal)